domingo, julio 26, 2009
Don Nadie
domingo, junio 14, 2009
Apología a la vida eterna: la monotonía del Edén
Es extraña la coincidencia, este extraño déjà vu no deja de perseguirme ni en los erráticos rumbos de mis sueños. Me siento atrapado en este jardín del Edén que sé que no merezco. Siento que soy, sin siquiera quererlo, quien desde hace ya muchísimo tiempo era; mucho antes de despertar realmente, mucho antes de alimentarme con manzanas nada prohibidas, mucho antes de consumir aquel último porro hace ya tantísimos días; días, que se han ido consumiendo, como aquella tagarnina de marihuana que ahora sólo deambula entre pasillos oscuros, junto a los demás recuerdos que hoy my mind quiere olvidar, así como olvidados están los demás días de porros, mujeres y alcohol en aquel mundo escabroso lleno de mayúsculas y minúsculas ideas.
La noche es siempre silenciosa aquí, en mi jardín del Edén. Silenciosa e impregnada de soledad, la misma que se disipa al llegar la mañana, cuando despierto buscando al sol con la mirada, y éste me saluda sonriente, entregándome sus rayos como recompensa por un día más de vida. Camino solo, desnudo, ocultando mi sexo entre los arbustos, simulando vergüenza frente a seres extraños que no me interesan, seres que quizá realmente no existen acá, pues nunca los he visto; más menudas veces he sentido su presencia, como la de aquel déjà vu, que vive entre mis sueños por las noches, y se esconde entre los matorrales en el día. Quisiera saber qué quiere decirme, si es que quiere decirme algo. Quisiera olvidar y a la vez recordar. Olvidar aquel mundo perdido donde habitan recuerdos que no quiero recordar, y a la vez, recordar aquel mundo perdido de recuerdos que no recuerdo, pero que necesito recordar. Soy un ser complicado, y la mayor parte del tiempo vivo solo y confundido, lo sé… Creo que es más que evidente.
Los días son un círculo vicioso de hacerlo todo sin realmente hacer nada. Camino, me alimento, siento vergüenza, busco la sombra o las huellas del atormentador de mis sueños entre los matorrales. Los recuerdos de aquel mundo de ideas mayúsculas y minúsculas a menudo vuelven a mi cerebro, que aún debe estar invadido por rezagos de skunk, que era el Dios en aquel extraño mundo del pasado, que algo tiene que ver con aquel déjà vu que no deja de perseguirme, como escribí al comienzo, ni siquiera en mis sueños. Mi vida es solitaria y los días son interminables y las noches insuficientes; aunque a veces es todo lo contrario, a excepción de la soledad, pues sólo dejo de estar solo cuando me saludan los rayos del sol. Mi cerebro da muchas vueltas, y mientras intento comprender los recuerdos que no recuerdo, me siento agotado, perdido, dormitado. Así vivo, si es que a esto se le puede llamar vivir; aunque sea en el jardín del Edén. Desearía descansar más tiempo; pero el sol me despierta, con sus rayos de “buenos días, recuérdame, y olvida lo demás”.
El alimento es infinito, aquí en este jardín que sé que no merezco. Todos los días, miles de árboles, me proveen de manzanas en cantidades industriales; pero, nada es suficiente, todo es soledad y recuerdos, soledad en las noches, y recuerdos que no recuerdo ahora, de día, pues de noche tengo el presentimiento que lo recuerdo todo, pero al llegar la mañana es como si los cálidos rayos del sol hicieran que todo lo olvide. Cada mañana es la misma historia, como si los días no transcurrieran. Todo es una monotonía. Esto no es una queja, pero es que realmente no sé cómo llegué acá, o desde cuando estoy viviendo en este jardín del Edén, pues si cada día es igual, ¿realmente transcurren los días? Creo que nunca lo sabré, e iré olvidando mi ser, como olvidé a aquella última tagarnina que se consumió con el pasar de los días, que sí recuerdo, que envuelven a aquellos recuerdos que no recuerdo, pero que sí recuerdo; más no sé por qué sólo cuando duermo, o por qué es que presiento esto.
Estoy cansado de existir en este jardín del Edén, sé que no lo merezco, pero no sé quien es Dios en este mundo solitario, extraño e inquieto. Quiero saber por qué me persiguen recuerdos de algo que no recuerdo, quiero saber por qué son erráticos los senderos de mis sueños, y por qué ahí comprendo, lo que olvido cuando me despiertan los cálidos rayos del sol en las mañanas. Es una extraña coincidencia, ¿por qué siento atormentados mis sueños y a la vez puede que ahí comprenda lo que no puedo comprender de día? Soy un ser complicado, y la mayor parte del tiempo vivo confundido, lo sé y ahora no sé qué pensar. No sé cómo vivir sin ser atormentado por este ser que nunca he visto, pero que siento cuando actuó nuevamente siguiendo las mismas reglas de todos los días. El cálido sol, caminar, la vergüenza, manzanas, recuerdos de tagarninas, recuerdos que no recuerdo, dormir, recordar, volver a despertar, olvidar, y nuevamente lo mismo, todo se repite, una y mil veces, y no sé por qué. Me siento atrapado en este jardín del Edén que no merezco, o quizá lo merezco, porque quizá no es el jardín del Edén, quizá es un castigo por un mundo ulterior lleno de drogas, mujeres y alcohol, quizá Dios existió alguna vez y no era el skunk, quizá esté pagando algo por lo cual no merezca vivir; pero, por más que he buscando, escapando ligeramente a la rutina, no encuentro con qué dejar de vivir en medio de este mundo de arbustos que denomino jardín del Edén, donde todo se repite, una y mil veces, donde hay un déjà vu escondido en alguna parte, de mis sueños o de los matorrales, y me está buscando, no sé para qué, sólo sé que mi existencia se consume como la tagarnina de marihuana de hace tantísimos días, y no puedo hacer nada para evitarlo, pues todo se repite, todo en esta existencia ruin...
Soy un ser complicado, eso lo sé.
Es extraña la coincidencia, este extraño déjà vu no deja de perseguirme ni en los erráticos rumbos de mis sueños…
sábado, mayo 09, 2009
100PRESONLAS7
miércoles, abril 29, 2009
Divagando en la mentira
sábado, abril 11, 2009
t
o
m
o
r
r
o
w
n
e
v
e
r
k
n
o
w
s
A todos mis amigos y demás lectores de este blog... Es casi un placer comunicarles que, debido a la poca atención prestada y a la nimia cantidad de comentarios que este blog recibe, he tomado la firme e impensada decisión de suicidarme. Pero no se preocupen, los detalles del suicidio se especificarán en los párrafos siguientes. En primer lugar, agradezco de manera especial a quienes contribuyeron a la realización de esta idea tan extraña: a la mujer que alguna vez quise y me dijo que no; a las mujeres a las que dije que no y que quizá alguna vez me quisieron; a la mujer que quiero ahora y que no pocas veces me dijo que sí; a todas las personas que siempre dijeron que no cuando propuse alguna idea... En fin, quiero agradecer a todo aquel que alguna vez cruzó mi camino; y también a quienes no aparecieron nunca, pues quizá eso fue lo mejor. Mi suicidio está programado para las 11 de la noche del 18 de abril de 2009. Será realizado desde el décimo piso del conocido edificio SERVAT, muy cercano a la casa de unos amigos y a mi no tan querida universidad. Para quienes no me conocen, estaré vestido con un polo color celeste, un jean decolorado y una gorra con tendencia rastafari. Para aquellos momentos estaré un poco ebrio y habré fumado por lo menos unos 2 bates, así que no es de extrañar que el suicidio se realice con éxito. Todo esto con el único fin de coger algo de valor para realizar este filantrópico acto final. Interesados en rescatarme o hacerme cambiar de parecer, favor de encontrarse media hora antes en el lugar de los hechos, portando todos los utensilios necesarios para mi redención. Interesados en recoger mis escombros, por favor acercarse media hora después de los hechos... No demoren demasiado para que no ultrajen mi occiso ser... Muchas gracias por todo.
miércoles, febrero 18, 2009
Monólogo del conductor errante
miércoles, febrero 11, 2009
Circunloquio sobre las 7 de la tarde
domingo, febrero 08, 2009
Circunloquio sobre los sueños
viernes, enero 09, 2009
Como si mi vida te importara
jueves, enero 01, 2009
El egocéntrico escritor incierto
sábado, diciembre 27, 2008
Para mi amante, casquivana y mentirosa
Hoy me puse a pensar en la relación que tengo contigo. A pensar en cuánto es que me has utilizado todo este tiempo. En cómo alimentas mis sueños, que mantienes encerrados en jaulas de oro; jaulas, que sólo tú puedes abrir, y que es cierto, lo haces, pues sabes que pronto he de volver a ti, como todos los demás, para que mis sueños no mueran de hambre... pues ¿con qué me he de quedar si no es contigo y esta maldición tan sublime que me ha capturado, como capturados viven mis sueños en aquella jaula de oro que, según dices, hiciste para mí? martes, diciembre 23, 2008
¿El amor al alcohol?, no... El amor y el alcohol, sí

viernes, diciembre 19, 2008
Muertes indeseadas
Si yo muro de dolor, tú podrías morir de vergüenza en mi cremación, o podrías morir presa por asesinar a mi madre al conocerla en mi cremación; o cremada, es decir, con muchas cremas, cuando intentes buscar un nuevo novio que intente reemplazarme. Con nuevo novio o no, creo que morirías presa del desconcierto, al enterarte, cuando las investigaciones lleguen a buen puerto, que aquel dolor que causó mi muerte llevó tu nombre tatuado en la parte más oscura e indecorosa que pudo hallar: el alma.
miércoles, diciembre 17, 2008
La vergüenza que me da darte vergüenza

sábado, diciembre 13, 2008
El espejo de la laptop
sábado, noviembre 22, 2008
De ciervos y leones poseídos
Si existe un Dios, esta personificación de la esperanza y las quimeras de los hombres (pues los animales no tienen un Dios, por lo menos no uno que yo conozca), debe ser algo parecido al hombre. No porque lo diga la biblia (que mi abuela, al igual que millones de personas, suele leer), sino más bien por el hecho que de alguien tuvo que sacar el modelo Dios para crearnos. Al no existir más entes que Él, pues tenemos que parecernos a Él, su propia y perfecta inspiración.
Si la existencia de Dios es probable; la del diablo, para mí, no. El hombre es el demonio de sí mismo. Un ser tan excepcional, como debe ser Dios, no permitiría la existencia de un "rival": alguien que se le asemeje, pueda o intente hacerle frente (aunque es un Dios bondadoso según dicen). El hombre, en su juicio y raciocinio, es quien forja su propio demonio, su propio satanás, siendo la envidia la génesis de todos los demás males. La envidia que tienen, o tenemos, los menos favorecidos por Dios, hacia los más favorecidos por Él (que pocas veces suelen ser los que más le rezan).
domingo, noviembre 09, 2008
Escapando de mamá (¿qué niño no?)
Mi madre sueña con alejarme de esta vida pagana (que lamentablemente de pagana no tiene nada) y hacer de mí un misionero, un predicador de sus doctrinas privadas y sin comprobar —no uno que vaya a predicar en sí, sino más bien que vaya a conocer el mundo y hacer orgullosa a mamá con un recuerdo—. La iglesia es un papel muy importante en la vida de mi madre, es una especie de refugio a sus lamentos, un invernadero donde poder conversar larga y exageradamente con un Dios que quiere oírla más que su familia. Por eso cuando pienso en ella (mi madre) miro a la derecha, tratando de entender si el ser zurdo de pensamiento es quizá un castigo de su Dios (que es también mi Dios según sus palabras) y que en mí ella sólo busca que vea lo que ella no puede ver de aquel maravilloso Dios al cual ama.
Pese a todo, sé que mi madre me ama (no tanto como a Dios; pero me ama), y en su alma sólo hay buenas intenciones (con métodos bastante heterodoxos), y que como hijo no me corresponde romper esas ilusiones y hacerle sentir mal siendo quien soy. Por lo menos no ahora, pues mi madre es un ser difícil. Por eso siempre espero tranquilo que el día termine, que mi madre enfoque su egoísmo en sus imperturbables sueños. Esos sueños donde quizá sea la reina que merece ser, viviendo en ese mundo perfecto de oraciones, esmog e infinidad de dinero que ella quiere para su familia. Creo que es feliz durmiendo junto a sus quimeras; mas yo no.
Pero alguna mañana, de algún día cualquiera de cualquier otoño, yo me habré ido con alguna otra mujer sin avisarle. Cuando ese día llegue, junto a esa mujer me perderé, en avernos donde mi madre no podrá ir a buscarme e intentar expiarme de las calamidades que conmigo vendrán, y se resignará por fin a amarme por quién soy. Espero ese día no lastimar a mi madre, ni mermar su extraña felicidad. Espero también que sea la mujer que hoy me acompaña esa mujer que esté junto a mí en aquel averno, pues la he llegado a querer bastante y necesito de sus caricias y besos para ser más feliz, y ayer le dije que la amo, y no le mentí, como le mentí a mi madre, a la que no podría decir te amo sin pensar que miento; pero que se está ganando mi amor con cada nueva riña de domingo.



