miércoles, julio 15, 2009
Sombra azul
sábado, enero 31, 2009
Año 2376
jueves, enero 29, 2009
Hipocrecía
Yan tiene mil caras y mil amigos. Cada amigo considera bastante a Yan. Él considera a todos, no digamos mucho; pero digamos por igual.
Los mil amigos suelen reunirse los miércoles por la noche, en las afueras de la ciudad. En esas reuniones hablan de sus mejores amigos, y sin saber que quizá tienen alguno en común, siempre planean una próxima reunión con dos mil personas, cada quien con su mejor amigo, en un mejor y más amplio lugar; aunque esto nunca ha podido concretarse.
Es sabido que Yan nunca ha asistido a este tipo de reuniones, y es que los miércoles en la noche trabaja en un centro comercial. Es una lástima y una fortuna a la vez, para quien con mil caras, mil amigos logró comprar.
*Nota: Las reuniones de 1001 personas son de mala suerte en aquel extraño lugar.
martes, enero 27, 2009
La perra, la gata y el amnésico
sábado, enero 24, 2009
Zurullo
Una mujer caminaba muy despistada por la vereda, y por casualidad pisó un trozo de caca que por ahí estaba descansando. La mujer, muy molesta, decidió quitarse aquella caca de la zapatilla derecha en la que ahora ésta intentaba descansar. Decidió hacerlo pisando en forma brusca a un triste gras que simplemente estaba observando aquella escena. Mientras la mujer intentaba quitarse la caca de la zapatilla derecha, ésta, es decir la caca, se expandió y contaminó a la zapatilla izquierda, y luego a la pierna izquierda, y a la pierna derecha, y así, poco a poco, a todo el cuerpo de aquella despistada mujer, que no se daba cuenta de nada pues aún tenía el iPod prendido, y la música de JoJo parecía ser hipnótica e interesante.
Luego de muchos minutos, la mujer detuvo el inquisidor martirio al que sometía al gras y a la caca por cansancio, así que resolvió sentarse un momento en aquella vereda por la que hace muchos minutos intentaba transitar, para pensar otra forma de quitarse la caca de la zapatilla; pero, lástima, antes que pudiera darse cuenta que la caca ahora estaba en todo su cuerpo, otra mujer más grande y más despistada que ella que pasaba por ahí, la pisó súbitamente. La primera mujer no se dio cuenta de todo esto hasta que la canción de JoJo termino, al igual que su iPod, su descanso, y su vida, tanto de mujer como de caca.
El único problema es que el triste gras ya no estuvo por ahí para observar, y/o salvar, aquella escena, pues tuvo y tiene hasta la fecha mucho miedo a contaminarse con algún trozo de cansada caca que se intente limpiar...
jueves, enero 01, 2009
El egocéntrico escritor incierto
domingo, noviembre 30, 2008
Falta de comunicación
—Seré sincero contigo amor, la verdad que no. Como no estabas, me hurgué la nariz al despertar, limpié mis dedos en las sábanas, y con la misma sábana, limpie toda la cerita de mis oídos. No me bañe, no me sentía sucio. Tampoco tomé desayuno. Salí de la casa, esperaba el micro, y te confieso, le estuve mirando los pechos a una flaca (que por cierto se parecía mucho a ti, aunque ella tenía más pechos). Ya al tomar el micro, iba comiéndome las uñas, cantando en mi mente canciones de Bob Marley, y pensando en si sería buena idea correrme la paja, pensando en la flaca de la parada del micro, al llegar a la casa después del trabajo. Total, era mi día de libertad. Trabajé como un peón durante 7 horas, en las que no podía dejar de pensar en esa desconocida que se parecía tanto a ti (con más pechos). Me invitaron a ir al Milagro con unos amigos; pero, no tenía ganas. Puedes creer que preferí regresar a la casa y correrme la paja pensando en tu clón de pechos grandes antes que tener un polvo real. Ayer salí de la rutina, hice el amor con mi mano y esa desconocida, que sí tira en las poses que me gustan. En definitiva, no fue un día normal.
Un silencio insinuante tomó posesión de la habitación unos segundos, quizá no los suficientes.
viernes, noviembre 28, 2008
El mejor abrazo
Las manos se le mueven solas, él no sabe por qué. El espejo, tan jodido como siempre, le hace recordar ese molesto barro que no quiere abandonar su rostro. Él le habla, le suplica con insultos que se vaya, que en unas horas va a salir. El barro no le escucha, él no sabe por qué; pero, sonríe: nada es tan grave. Peaceeee!
Se recuesta en el mueble. Sin saber por qué, la recuerda. Sin saber cómo, está excitado. Es tan viejo y tan joven a la vez, su edad mental aún corre tras el calendario intentando alcanzar algún equilibrio. Se siente un poco extraño, se toca los pendejos, los acaricia. Él sabe que hacer.
—Julio, préstame tu ñoba, quiero cagar.
Julio no le responde, está intentando prender la PlayStation.
A él no le importa si le responde o no. Se va al baño, abre la puerta, entra, cierra, pone cerrojo. Todo listo.
Se mira en el espejo nuevamente, quiere olvidarse del mudo acné. Para olvidarse piensa en ella, la tiene en la mente, está bailándole en la tina. Él, sin dejar de mirarla, se sienta en el inodoro, que tenía todas las tapas puestas; y con la mano derecha abrazando su colgajo, cierra los ojos y la recuerda, la ama nuevamente, le hace el amor como en antaño.
Es una jornada gloriosa: la mujer ha tenido 3 orgasmos, el no se ha venido ni una vez. Continúa agitando su pene (él no se masturba, hace réplicas del arte de amar) hasta que ya no puede más. Es tanta la emoción que tiene dentro, nunca antes tiró así. Ya está, eyaculó, con una fuerza nunca antes vista. Quiere gritar; pero, no puede. Se darían cuenta, y ya está grande para la paja. Mojó el piso de cerámica y su mano (para no manchar su ropa). Han sido los 45 segundos más gloriosos de su vida. Es un placer que no sintió antes, y que teme no volver a sentir.
Abre los ojos, ella sigue bailando en la tina; pero, él está cansado ya. Coge un poco de papel higiénico. Limpia la evidencia —todo con el mayor silencio, no quiere ser descubierto—. Una vez que todo está limpio, se lava el colgajo, las manos (con el jabón de Julio). Se seca con una vieja toalla que encontró. Siente una extraña satisfacción. Aunque se siente un poco diferente, un poco normal, como si en esa eyaculación se le fue la magia, el poder que hace unos momentos tomó posesión de él y lo convirtió en un amante de ensueño, que le trajo de nuevo a su amada, que le hizo ser más feliz de lo que era con ella.
Mira al espejo, y nota que el barro de su rostro es más pequeño ahora. ¡Qué satisfacción! No tendrá más que pedirle que se vaya. Jala la palanca, presiona el Galde Toque' y sale, sobándose la barriga para simular que defecó.
—Oe weón', ¿armamos el otro? Aún quedan unas pavas.
Julio nuevamente no lo escucha. Está pegadazo craneando una nueva e invencible formación de wini', aún no quiere volver a fumar.
martes, noviembre 04, 2008
Reset
Los minutos pasaban, recordó que mañana tendría que limarse las uñas con Joaquín, comprar su yerba —porque este era el último porro del cox— e ir de shopping con Lulú. La situación se tornó estresante para ella, no tendría tiempo mañana para jugar a la honestidad, ni para el papel de mentirosa; así que, caminó hasta el cuarto de papi, cogió un polvoriento revólver que reposaba sobre la mesa de nochede aquel cuarto y, como Dios manda, le disparó tres veces al teléfono, el único testigo de la verdad.


