martes, diciembre 23, 2008

¿El amor al alcohol?, no... El amor y el alcohol, sí

Ebrio (esto tiene que aclararse), Alguien, le escribe a su amada, las siguientes frases:

- Amor, desde que regresamos; no lo niego, he visto con deseos libidinosos a otras mujeres; pero, sabes, ninguna ha producido el efecto que tú produces en mí. A ninguna la deseo, como te deseo a ti. No te cambio por nada ni por nadie, espesa.

- Linda, quizá creas que soy impertinente con mis comentarios; pero, sabes, prefiero verte molesta un minuto, hasta pedirte disculpas, a verte aburrida junto a mí. Son sólo palabras que escapan de mí, para salir de esta rutina. Entiéndelo, te amo. ¡No te dejaré huir!

- Princesa, yo te amaré; aunque algún día me pidas que deje de hacerlo (quizá el día que te des cuenta que la bohemia nunca fue amiga, ni comadre, del amor). Aunque eso pase, yo te amaré, y seguiré posteando esa extraña sabiduría que sólo tú sabes transmitir a mi corazón, esa que ni tú conoces.

- Linda (again), aunque siempre te vilipendie, como me vilipendio a mi mismo; siempre ten en cuenta que te adoro; que borracho o no, siempre siento ésto, que es lo que me motiva a escribirte. Y que si se empieza a desvanecer de mí, te busco, porque no quiero dejar de sentirlo, no quiero dejar de sentirlo por ti... Pues el día que llegue ese día, dejaría de escribir, dejaría de pensar, dejaría de vivir... Pues ese día, mi vida perdería el único motivo por el que aún respira, arrojaría por la borda el último suspiro, e intento, de amor.

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